Удобнее читать в приложении
AI-разбор доступен после входа
Суть книги, пересказ, главный конфликт, ключевые идеи, вывод, кому полезна, главные темы, персонажи и цитаты можно получить после входа в BookRa.
auto_awesomeПолучить AI-разборО книге
Дата написания1970-01-01
Язык книгиes
Возрастное ограничение0+
Читать онлайн
Страница 2 из 66Desde muy niño había mostrado afición al dibujo. Su padre, por complacerle, le puso maestro: llegó a dibujar muy correctamente. Luego emprendió la pintura, venciendo sin trabajo la resistencia de su padre. Sentía éste verle malgastar tanto tiempo en las clases de adorno, dejando abandonados los estudios serios. En la pintura no hizo tantos progresos. El color ofrecía para él dificultades insuperables. En cambio, por la amistad que trabó con algunos de los discípulos de la clase de escultura en la Academia, comenzó a ensayarse en el modelado, y se sintió desde luego tan apto que siguió trabajando con ahínco. En poco tiempo hizo progresos extraordinarios. Tantos le parecieron y tanto le llenaron la cabeza de viento sus amiguitos, que un día tuvo la audacia de presentarse a su padre manifestándole que quería dejar la carrera de abogado para dedicarse exclusivamente a la escultura. No se sabe cómo D. Joaquín le dejó vivo. Su indignación estalló de tal manera fragorosa, que el pobre Mario corrió a refugiarse en su cuarto, donde lloró con abundantes lágrimas la ruina de sus ilusiones artísticas.
Mal que bien y a trompicones terminó la carrera de leyes. Pero, ocultándose cuidadosamente de su padre, seguía modelando en casa de un amigo que le facilitaba para ello su estudio. Allí perdía horas y horas mientras los tratados de derecho civil y canónico yacían en los rincones de su cuarto solitarios, cubiertos de polvo, en ignominioso e inmerecido abandono. Cuando su padre falleció, experimentó profunda sensación de soledad y tristeza. Había vivido siempre en total ignorancia de las condiciones materiales de la existencia. La bondad de su padre le consentía gastar todo su sueldo en caprichos y placeres. Era un hijo de familia mimado que vivía en su casa como en una fonda. Al revelársele su situación quedó sumido en profundo abatimiento. Salió de él bastante cambiado. Sus pensamientos fueron más graves, más tristes, más prosaicos. Comprendió que era necesario cambiar de todo en todo sus costumbres, reducir al último grado posible sus necesidades y vivir modestamente atenido al sueldo que felizmente la previsión de su padre le había alcanzado.
No obstante, estos sanos propósitos estaban tan frescos que se borraron al contacto de las ocho o diez mil pesetas que la almoneda de su casa le produjo. En vez de guardarlas como reserva para cualquier apuro o sacar de ellas algún interés, así que las tuvo en la mano surgió en su cerebro el pensamiento de hacer un largo viaje. Aprovechando la compasión del ministro obtuvo licencia ilimitada y recorrió durante cuatro meses las principales ciudades de Italia y algunas de Francia, Alemania e Inglaterra. Era el sueño de su vida. Conocer los monumentos arquitectónicos y ver los mármoles auténticos de la antigüedad pagana era una aspiración intensa que en su espíritu exaltado había llegado a convertirse en fiebre. Al subir los escalones del peristilo del museo del Louvre y descubrir al final de larga sala, arrimada a un cortinaje rojo, sola sobre su pedestal la célebre Venus de Milo, sintiose poseído de una emoción indefinible: las piernas quisieron doblársele, y si no le detuviese el temor al ridículo, hubiera caído de rodillas ante la majestad de la diosa, a semejanza de los marinos griegos, que al arribar a la costa de Milo se apresuraban a rendir adoración a la hermosa Aphrodita. El mismo sentimiento de alegría y respeto que a ellos les embargaba embargábale a él. Si no la creía como ellos nacida de la espuma del mar, fecundada por la sangre de Urano, juzgábala nacida de la mente divina de un artista que hasta ahora nadie igualó jamás. Algo semejante, aunque no con tal fuerza, le acaeció en presencia del Apolo del Belvedere, y el Fauno de Praxíteles en Roma, de la Niobe y la Venus de Cleomenes en Florencia.
Al regresar a Madrid y tocar nuevamente la prosa de los expedientes y la vida mezquina de la casa de huéspedes, experimentó una sensación de tristeza mortal como si le hubiesen condenado a presidio. Disgustose de la práctica de la escultura. Después de ver las obras maestras, la estatuaria de sus compañeros le parecía tan afectada, tan pobre, tan ridícula, que por no parecerse a uno de ellos, halló mejor abandonar enteramente los palillos y el cincel. Comenzó a pasar horas y horas en el café y se aficionó con frenesí a la música. Gozaba también con escuchar las disputas científicas y filosóficas que su amigo Moreno mantenía con cualquiera que le llevase la contraria. Jamás intervino en ellas. Pero divertían su espíritu de la muchedumbre de pensamientos melancólicos que constantemente se cernían sobre él.
Asistía ordinariamente a la misma mesa del café, además de Moreno y D. Laureano, otro amigo llamado Miguel Rivera, viudo, antiguo periodista, secretario particular en la actualidad de un ministro, hombre de carácter festivo y alegre conversación cuando no abatía su espíritu el recuerdo de un terrible pesar que había experimentado. Iban asimismo un caballero de edad media, barba gris y voz de sochantre, llamado D. Dionisio, y un jovencito sonrosado, de fisonomía dulce e interesante que respondía por Godofredo Llot.
D. Laureano no daba señales de recordar el compromiso contraído. Mario sentía al mismo tiempo pesar y alegría de este olvido porque, si anhelaba acercarse a su ídolo, temía el instante de la presentación como un trance apuradísimo.
–Buenas noches, señores—dijo una voz bronca, profunda.
–Hola, D. Dionisio, ¿cómo estamos?—preguntó distraídamente D. Laureano, sin apartar la vista de la preciosa chula que había descubierto.
–Medianamente; horriblemente fatigado—respondió el caballero que acababa de sentarse.
Y adoptó una actitud tal de cansancio hundiendo la cabeza en el pecho, dejando pendientes las manos y respirando con anhelo por su boca entreabierta, que en realidad parecía deshecho por una serie de esfuerzos colosales. Paseó su mirada lánguida por los circunstantes esperando que se le pidiese explicación de aquel cansancio. Pero D. Laureano atendía a su juego; Adolfo Moreno seguía enfrascado en la lectura; Miguel Rivera, que hacía un rato había llegado, se le quedó mirando fijamente y con cierta sonrisa burlona. El único asequible en aquel momento era Mario. A él se dirigió metiéndole la boca por el oído.
–Diez y siete cuartillas.
–Diez y siete cuartillas. He terminado el capítulo onceno.
–Es un trabajo espantoso. En veinte días llevo escritas cerca de trescientas cuartillas.
–Trabaja usted demasiado, D. Dionisio—dijo con gesto de aburrimiento Mario.
–No hay más remedio—murmuró modestamente el caballero.—Para conseguir una plaza en la república de las letras, es necesario trabajar mucho.
Вам также может понравиться
{"page":{"canonicalUrl":"https://bookra.app/books/3UOUdiDT","pageTitle":"El origen del pensamiento (Armando Palacio Valdés) — полный текст, краткое содержание, анализ и герои","metaDescription":"Полный текст книги «El origen del pensamiento». А также краткое содержание, главные мысли, конфликт, темы, персонажи, цитаты и ответы на вопросы.","headingTitle":"«El origen del pensamiento». Читать бесплатно онлайн","headingSubtitle":"Armando Palacio Valdés","structuredData":[{"@context":"https://schema.org","@type":"BreadcrumbList","@id":"https://bookra.app/books/3UOUdiDT#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"BookRa","item":"https://bookra.app/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"зарубежная классика","item":"https://bookra.app/genre/5214"},{"@type":"ListItem","position":3,"name":"El origen del pensamiento","item":"https://bookra.app/books/3UOUdiDT"}]},{"@context":"https://schema.org","@type":"WebPage","@id":"https://bookra.app/books/3UOUdiDT","url":"https://bookra.app/books/3UOUdiDT","name":"«El origen del pensamiento». Читать бесплатно онлайн","description":"Полный текст книги «El origen del pensamiento». А также краткое содержание, главные мысли, конфликт, темы, персонажи, цитаты и ответы на вопросы.","breadcrumb":{"@id":"https://bookra.app/books/3UOUdiDT#breadcrumb"},"mainEntity":{"@id":"https://bookra.app/books/3UOUdiDT#work"},"primaryImageOfPage":{"@type":"ImageObject","url":"https://storage.yandexcloud.net/bookra-catalog-pd-public/content/caa6403c-9eea-11e8-afe9-0cc47a5453d6/thumbs/1200.webp"}},{"@context":"https://schema.org","@type":"Book","@id":"https://bookra.app/books/3UOUdiDT#work","name":"El origen del pensamiento","url":"https://bookra.app/books/3UOUdiDT","description":"Полный текст книги «El origen del pensamiento». А также краткое содержание, главные мысли, конфликт, темы, персонажи, цитаты и ответы на вопросы.","image":"https://storage.yandexcloud.net/bookra-catalog-pd-public/content/caa6403c-9eea-11e8-afe9-0cc47a5453d6/thumbs/1200.webp","inLanguage":"es","genre":["зарубежная классика","зарубежная старинная литература","зарубежные любовные романы","классические любовные романы"],"sameAs":["https://litres.ru/book/armando-palacio-vald-s/el-origen-del-pensamiento-36324332/"],"author":[{"@type":"Person","@id":"https://bookra.app/author/234e2aec-661d-11e6-9614-0cc47a545a1e#person","name":"Armando Palacio Valdés","url":"https://bookra.app/author/234e2aec-661d-11e6-9614-0cc47a545a1e"}],"about":[{"@type":"Thing","name":"зарубежная классика"},{"@type":"Thing","name":"зарубежная старинная литература"},{"@type":"Thing","name":"зарубежные любовные романы"},{"@type":"Thing","name":"классические любовные романы"},{"@type":"Thing","name":"чтение онлайн"},{"@type":"Thing","name":"саммари"},{"@type":"Thing","name":"AI-разбор"},{"@type":"Thing","name":"персонажи"},{"@type":"Thing","name":"цитаты"}],"workExample":{"@type":"Book","@id":"https://bookra.app/books/3UOUdiDT#edition","url":"https://bookra.app/books/3UOUdiDT","bookFormat":"https://schema.org/EBook","inLanguage":"es","sameAs":["https://litres.ru/book/armando-palacio-vald-s/el-origen-del-pensamiento-36324332/"],"isAccessibleForFree":true,"potentialAction":{"@type":"ReadAction","name":"Читать бесплатно онлайн «El origen del pensamiento»","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https://bookra.app/books/3UOUdiDT","actionPlatform":["https://schema.org/DesktopWebPlatform"]},"expectsAcceptanceOf":{"@type":"Offer","category":"nologinrequired"}}}}],"book":{"idCatalog":765505,"shortId":"3UOUdiDT","title":"El origen del pensamiento","coverUrl":"https://storage.yandexcloud.net/bookra-catalog-pd-public/content/caa6403c-9eea-11e8-afe9-0cc47a5453d6/thumbs/1200.webp","annotationText":"","catalogType":"PUBLIC_DOMAIN","catalogTypeLabel":"Общественное достояние","authorLine":"Armando Palacio Valdés","authors":[{"id":"234e2aec-661d-11e6-9614-0cc47a545a1e","displayName":"Armando Palacio Valdés","protectedUrl":"/author/234e2aec-661d-11e6-9614-0cc47a545a1e","wikipediaUrl":null,"wikidataUrl":null}],"genres":[{"id":5214,"title":"зарубежная классика","token":null,"publicUrl":"https://bookra.app/genre/5214"},{"id":5215,"title":"зарубежная старинная литература","token":null,"publicUrl":"https://bookra.app/genre/5215"},{"id":5091,"title":"зарубежные любовные романы","token":null,"publicUrl":"https://bookra.app/genre/5091"},{"id":201687,"title":"классические любовные романы","token":null,"publicUrl":"https://bookra.app/genre/201687"}],"keywords":[],"facts":[{"key":"dateWritten","label":"Дата написания","value":"1970-01-01"},{"key":"bookLanguage","label":"Язык книги","value":"es"},{"key":"adult","label":"Возрастное ограничение","value":"0+"}],"seoSections":[],"authorSummary":null,"hasArtifacts":false,"canReadInApp":true,"readUrl":"https://web.bookra.app/?startapp=r_765505","artifactsUrl":"https://web.bookra.app/?startapp=b_765505","readCtaLabel":"Читать бесплатно","artifactsCtaLabel":"AI-разбор","appReadLinks":{"tg":"https://t.me/bookra_lib_bot/BookRa?startapp=r_765505","vk":"https://vk.com/app54470698#startapp=r_765505","max":"https://max.ru/id7751370047_bot?startapp=r_765505","web":"https://web.bookra.app/?startapp=r_765505"},"appAnalysisLinks":{"tg":"https://t.me/bookra_lib_bot/BookRa?startapp=b_765505","vk":"https://vk.com/app54470698#startapp=b_765505","max":"https://max.ru/id7751370047_bot?startapp=b_765505","web":"https://web.bookra.app/?startapp=b_765505"},"guestReaderUrl":"/books/3UOUdiDT?page=2#reader-content","authorCtaLabel":"Все книги автора","authorProtectedUrl":"/author/234e2aec-661d-11e6-9614-0cc47a545a1e","readersCount":0,"adultLabel":"0+","yearLabel":null,"datePublished":null,"publisherLabel":null,"isbn":null,"oclc":null,"lccn":null,"partnerUrl":null,"accessNote":"Полный текст книги и AI-разбор откроются на защищенных страницах BookRa после входа."},"reader":{"page":2,"totalPages":66,"hasPrev":true,"hasNext":true,"prevPageUrl":"/books/3UOUdiDT#reader-content","nextPageUrl":"/books/3UOUdiDT?page=3#reader-content","progressLabel":"Страница 2 из 66","sections":[{"id":"content0:28","kind":"paragraph","text":"Desde muy niño había mostrado afición al dibujo. Su padre, por complacerle, le puso maestro: llegó a dibujar muy correctamente. Luego emprendió la pintura, venciendo sin trabajo la resistencia de su padre. Sentía éste verle malgastar tanto tiempo en las clases de adorno, dejando abandonados los estudios serios. En la pintura no hizo tantos progresos. El color ofrecía para él dificultades insuperables. En cambio, por la amistad que trabó con algunos de los discípulos de la clase de escultura en la Academia, comenzó a ensayarse en el modelado, y se sintió desde luego tan apto que siguió trabajando con ahínco. En poco tiempo hizo progresos extraordinarios. Tantos le parecieron y tanto le llenaron la cabeza de viento sus amiguitos, que un día tuvo la audacia de presentarse a su padre manifestándole que quería dejar la carrera de abogado para dedicarse exclusivamente a la escultura. No se sabe cómo D. Joaquín le dejó vivo. Su indignación estalló de tal manera fragorosa, que el pobre Mario corrió a refugiarse en su cuarto, donde lloró con abundantes lágrimas la ruina de sus ilusiones artísticas."},{"id":"content0:29","kind":"paragraph","text":"Mal que bien y a trompicones terminó la carrera de leyes. Pero, ocultándose cuidadosamente de su padre, seguía modelando en casa de un amigo que le facilitaba para ello su estudio. Allí perdía horas y horas mientras los tratados de derecho civil y canónico yacían en los rincones de su cuarto solitarios, cubiertos de polvo, en ignominioso e inmerecido abandono. Cuando su padre falleció, experimentó profunda sensación de soledad y tristeza. Había vivido siempre en total ignorancia de las condiciones materiales de la existencia. La bondad de su padre le consentía gastar todo su sueldo en caprichos y placeres. Era un hijo de familia mimado que vivía en su casa como en una fonda. Al revelársele su situación quedó sumido en profundo abatimiento. Salió de él bastante cambiado. Sus pensamientos fueron más graves, más tristes, más prosaicos. Comprendió que era necesario cambiar de todo en todo sus costumbres, reducir al último grado posible sus necesidades y vivir modestamente atenido al sueldo que felizmente la previsión de su padre le había alcanzado."},{"id":"content0:30","kind":"paragraph","text":"No obstante, estos sanos propósitos estaban tan frescos que se borraron al contacto de las ocho o diez mil pesetas que la almoneda de su casa le produjo. En vez de guardarlas como reserva para cualquier apuro o sacar de ellas algún interés, así que las tuvo en la mano surgió en su cerebro el pensamiento de hacer un largo viaje. Aprovechando la compasión del ministro obtuvo licencia ilimitada y recorrió durante cuatro meses las principales ciudades de Italia y algunas de Francia, Alemania e Inglaterra. Era el sueño de su vida. Conocer los monumentos arquitectónicos y ver los mármoles auténticos de la antigüedad pagana era una aspiración intensa que en su espíritu exaltado había llegado a convertirse en fiebre. Al subir los escalones del peristilo del museo del Louvre y descubrir al final de larga sala, arrimada a un cortinaje rojo, sola sobre su pedestal la célebre Venus de Milo, sintiose poseído de una emoción indefinible: las piernas quisieron doblársele, y si no le detuviese el temor al ridículo, hubiera caído de rodillas ante la majestad de la diosa, a semejanza de los marinos griegos, que al arribar a la costa de Milo se apresuraban a rendir adoración a la hermosa Aphrodita. El mismo sentimiento de alegría y respeto que a ellos les embargaba embargábale a él. Si no la creía como ellos nacida de la espuma del mar, fecundada por la sangre de Urano, juzgábala nacida de la mente divina de un artista que hasta ahora nadie igualó jamás. Algo semejante, aunque no con tal fuerza, le acaeció en presencia del Apolo del Belvedere, y el Fauno de Praxíteles en Roma, de la Niobe y la Venus de Cleomenes en Florencia."},{"id":"content0:31","kind":"paragraph","text":"Al regresar a Madrid y tocar nuevamente la prosa de los expedientes y la vida mezquina de la casa de huéspedes, experimentó una sensación de tristeza mortal como si le hubiesen condenado a presidio. Disgustose de la práctica de la escultura. Después de ver las obras maestras, la estatuaria de sus compañeros le parecía tan afectada, tan pobre, tan ridícula, que por no parecerse a uno de ellos, halló mejor abandonar enteramente los palillos y el cincel. Comenzó a pasar horas y horas en el café y se aficionó con frenesí a la música. Gozaba también con escuchar las disputas científicas y filosóficas que su amigo Moreno mantenía con cualquiera que le llevase la contraria. Jamás intervino en ellas. Pero divertían su espíritu de la muchedumbre de pensamientos melancólicos que constantemente se cernían sobre él."},{"id":"content0:32","kind":"paragraph","text":"Asistía ordinariamente a la misma mesa del café, además de Moreno y D. Laureano, otro amigo llamado Miguel Rivera, viudo, antiguo periodista, secretario particular en la actualidad de un ministro, hombre de carácter festivo y alegre conversación cuando no abatía su espíritu el recuerdo de un terrible pesar que había experimentado. Iban asimismo un caballero de edad media, barba gris y voz de sochantre, llamado D. Dionisio, y un jovencito sonrosado, de fisonomía dulce e interesante que respondía por Godofredo Llot."},{"id":"content0:33","kind":"paragraph","text":"D. Laureano no daba señales de recordar el compromiso contraído. Mario sentía al mismo tiempo pesar y alegría de este olvido porque, si anhelaba acercarse a su ídolo, temía el instante de la presentación como un trance apuradísimo."},{"id":"content0:34","kind":"paragraph","text":"–Buenas noches, señores—dijo una voz bronca, profunda."},{"id":"content0:35","kind":"paragraph","text":"–Hola, D. Dionisio, ¿cómo estamos?—preguntó distraídamente D. Laureano, sin apartar la vista de la preciosa chula que había descubierto."},{"id":"content0:36","kind":"paragraph","text":"–Medianamente; horriblemente fatigado—respondió el caballero que acababa de sentarse."},{"id":"content0:37","kind":"paragraph","text":"Y adoptó una actitud tal de cansancio hundiendo la cabeza en el pecho, dejando pendientes las manos y respirando con anhelo por su boca entreabierta, que en realidad parecía deshecho por una serie de esfuerzos colosales. Paseó su mirada lánguida por los circunstantes esperando que se le pidiese explicación de aquel cansancio. Pero D. Laureano atendía a su juego; Adolfo Moreno seguía enfrascado en la lectura; Miguel Rivera, que hacía un rato había llegado, se le quedó mirando fijamente y con cierta sonrisa burlona. El único asequible en aquel momento era Mario. A él se dirigió metiéndole la boca por el oído."},{"id":"content0:38","kind":"paragraph","text":"–Diez y siete cuartillas."},{"id":"content0:39","kind":"paragraph","text":"–¿Cómo?"},{"id":"content0:40","kind":"paragraph","text":"–Diez y siete cuartillas. He terminado el capítulo onceno."},{"id":"content0:41","kind":"paragraph","text":"–¡Ah!"},{"id":"content0:42","kind":"paragraph","text":"–Es un trabajo espantoso. En veinte días llevo escritas cerca de trescientas cuartillas."},{"id":"content0:43","kind":"paragraph","text":"–Trabaja usted demasiado, D. Dionisio—dijo con gesto de aburrimiento Mario."},{"id":"content0:44","kind":"paragraph","text":"–No hay más remedio—murmuró modestamente el caballero.—Para conseguir una plaza en la república de las letras, es necesario trabajar mucho."}],"toc":[{"id":"content0:0:1","label":"Armando Palacio Valdés El origen del pensamiento","page":1,"pageUrl":"/books/3UOUdiDT#reader-content"},{"id":"content0:1:1","label":"I","page":1,"pageUrl":"/books/3UOUdiDT#reader-content"},{"id":"content1:0:6","label":"II","page":6,"pageUrl":"/books/3UOUdiDT?page=6#reader-content"},{"id":"content2:0:11","label":"III","page":11,"pageUrl":"/books/3UOUdiDT?page=11#reader-content"},{"id":"content3:0:13","label":"IV","page":13,"pageUrl":"/books/3UOUdiDT?page=13#reader-content"},{"id":"content4:0:17","label":"V","page":17,"pageUrl":"/books/3UOUdiDT?page=17#reader-content"},{"id":"content5:0:20","label":"VI","page":20,"pageUrl":"/books/3UOUdiDT?page=20#reader-content"},{"id":"content6:0:22","label":"VII","page":22,"pageUrl":"/books/3UOUdiDT?page=22#reader-content"},{"id":"content7:0:26","label":"VIII","page":26,"pageUrl":"/books/3UOUdiDT?page=26#reader-content"},{"id":"content8:0:27","label":"IX","page":27,"pageUrl":"/books/3UOUdiDT?page=27#reader-content"},{"id":"content9:0:30","label":"X","page":30,"pageUrl":"/books/3UOUdiDT?page=30#reader-content"},{"id":"content10:0:33","label":"XI","page":33,"pageUrl":"/books/3UOUdiDT?page=33#reader-content"},{"id":"content11:0:38","label":"XII","page":38,"pageUrl":"/books/3UOUdiDT?page=38#reader-content"},{"id":"content12:0:43","label":"XIII","page":43,"pageUrl":"/books/3UOUdiDT?page=43#reader-content"},{"id":"content13:0:46","label":"XIV","page":46,"pageUrl":"/books/3UOUdiDT?page=46#reader-content"},{"id":"content14:0:49","label":"XV","page":49,"pageUrl":"/books/3UOUdiDT?page=49#reader-content"},{"id":"content15:0:53","label":"XVI","page":53,"pageUrl":"/books/3UOUdiDT?page=53#reader-content"},{"id":"content16:0:54","label":"XVII","page":54,"pageUrl":"/books/3UOUdiDT?page=54#reader-content"},{"id":"content17:0:58","label":"XVIII","page":58,"pageUrl":"/books/3UOUdiDT?page=58#reader-content"},{"id":"content18:0:62","label":"XIX","page":62,"pageUrl":"/books/3UOUdiDT?page=62#reader-content"},{"id":"content19:0:65","label":"XX","page":65,"pageUrl":"/books/3UOUdiDT?page=65#reader-content"}]},"similarBooks":[{"idCatalog":761864,"shortId":"2IaCRroM","title":"La de Bringas","authorLine":"Бенито Перес Гальдос","primaryAuthorId":"43bce3d3-d535-102a-94d5-07de47c81719","coverUrl":"https://storage.yandexcloud.net/bookra-catalog-pd-public/content/317c9f95-993d-11e8-a002-0cc47a5f3f85/thumbs/400.webp","publicUrl":"https://bookra.app/books/2IaCRroM"},{"idCatalog":760318,"shortId":"4YEBM9ds","title":"Germaine","authorLine":"Edmond About","primaryAuthorId":"d4d69f23-2b43-11e7-b6fa-00259059d1c2","coverUrl":"https://storage.yandexcloud.net/bookra-catalog-pd-public/content/04942919-a43b-11e8-aa6b-0cc47a520474/thumbs/400.webp","publicUrl":"https://bookra.app/books/4YEBM9ds"},{"idCatalog":761043,"shortId":"3uT8xYHd","title":"L\u0026apos;olmo e l\u0026apos;edera","authorLine":"Anton Barrili","primaryAuthorId":"37fead29-321d-11e7-b81c-0cc47a1952f2","coverUrl":"https://storage.yandexcloud.net/bookra-catalog-pd-public/content/2133f510-a43b-11e8-aa6b-0cc47a520474/thumbs/400.webp","publicUrl":"https://bookra.app/books/3uT8xYHd"},{"idCatalog":765510,"shortId":"2m4hjFUq","title":"El maestrante","authorLine":"Armando Palacio Valdés","primaryAuthorId":"234e2aec-661d-11e6-9614-0cc47a545a1e","coverUrl":"https://storage.yandexcloud.net/bookra-catalog-pd-public/content/cad0869d-9eea-11e8-afe9-0cc47a5453d6/thumbs/400.webp","publicUrl":"https://bookra.app/books/2m4hjFUq"},{"idCatalog":765840,"shortId":"2LOVWhGA","title":"L\u0026apos;hérésiarque et Cie","authorLine":"Гийом Аполлинер","primaryAuthorId":"faa39b90-a53f-102b-b8f2-843476b21e7b","coverUrl":"https://storage.yandexcloud.net/bookra-catalog-pd-public/content/dbdc92c8-a43a-11e8-aa6b-0cc47a520474/thumbs/400.webp","publicUrl":"https://bookra.app/books/2LOVWhGA"},{"idCatalog":761266,"shortId":"4EYXI5Qm","title":"The Egoist: A Comedy in Narrative","authorLine":"George Meredith","primaryAuthorId":"21b074e8-ea99-11e0-9959-47117d41cf4b","coverUrl":"https://storage.yandexcloud.net/bookra-catalog-pd-public/content/29e82393-993d-11e8-a002-0cc47a5f3f85/thumbs/400.webp","publicUrl":"https://bookra.app/books/4EYXI5Qm"},{"idCatalog":761414,"shortId":"0ZGtFJg0","title":"Evelina, Or, the History of a Young Lady\u0026apos;s Entrance into the World","authorLine":"Fanny Burney","primaryAuthorId":"e9828ec7-a178-11e1-aac2-5924aae99221","coverUrl":"https://storage.yandexcloud.net/bookra-catalog-pd-public/content/2bbec9ae-993d-11e8-a002-0cc47a5f3f85/thumbs/400.webp","publicUrl":"https://bookra.app/books/0ZGtFJg0"},{"idCatalog":761576,"shortId":"2GqqMBwM","title":"The Czar\u0026apos;s Spy","authorLine":"William Le Queux","primaryAuthorId":"665cdb48-ff55-11e6-9c73-0cc47a1952f2","coverUrl":"https://storage.yandexcloud.net/bookra-catalog-pd-public/content/2e25d11f-993d-11e8-a002-0cc47a5f3f85/thumbs/400.webp","publicUrl":"https://bookra.app/books/2GqqMBwM"},{"idCatalog":761862,"shortId":"18QUKXy8","title":"La Fontana de Oro","authorLine":"Бенито Перес Гальдос","primaryAuthorId":"43bce3d3-d535-102a-94d5-07de47c81719","coverUrl":"https://storage.yandexcloud.net/bookra-catalog-pd-public/content/3174f471-993d-11e8-a002-0cc47a5f3f85/thumbs/400.webp","publicUrl":"https://bookra.app/books/18QUKXy8"},{"idCatalog":764351,"shortId":"1BOwpM8f","title":"Los cuatro jinetes del apocalipsis","authorLine":"Висенте Бласко-Ибаньес","primaryAuthorId":"92bdba0e-9f41-11e1-aac2-5924aae99221","coverUrl":"https://storage.yandexcloud.net/bookra-catalog-pd-public/content/af1b390d-a43a-11e8-aa6b-0cc47a520474/thumbs/400.webp","publicUrl":"https://bookra.app/books/1BOwpM8f"},{"idCatalog":765302,"shortId":"00g2rZHw","title":"The Choice of Life","authorLine":"Alexander Teixeira de Mattos, Georgette Leblanc","primaryAuthorId":"c91350d6-24e9-11e5-a6ec-0025905a06ea","coverUrl":"https://storage.yandexcloud.net/bookra-catalog-pd-public/content/c6c5a4b6-9eea-11e8-afe9-0cc47a5453d6/thumbs/400.webp","publicUrl":"https://bookra.app/books/00g2rZHw"},{"idCatalog":765518,"shortId":"2NMLKTZg","title":"Riverita","authorLine":"Armando Palacio Valdés","primaryAuthorId":"234e2aec-661d-11e6-9614-0cc47a545a1e","coverUrl":"https://storage.yandexcloud.net/bookra-catalog-pd-public/content/cb00082c-9eea-11e8-afe9-0cc47a5453d6/thumbs/400.webp","publicUrl":"https://bookra.app/books/2NMLKTZg"}],"similarBooksPagination":{"page":1,"pageSize":12,"totalItems":52,"totalPages":5,"hasPrev":false,"hasNext":true}},"notFound":false}